Una historia llena de humor, imaginación y amistad que invita a descubrir la dislexia desde la mirada de una niña y nos recuerda que hay muchas maneras de leer, aprender y entender el mundo.
Lola tiene ocho años, una imaginación desbordante y una valentía capaz de enfrentarse a los monstruos más temibles. Le encanta inventar mundos, resolver acertijos y rescatar bichitos solitarios. Pero hay algo que le da verdadero terror: leer en voz alta frente a sus compañeros.
Cuando Lola intenta leer, las letras parecen cobrar vida, bailar y cambiar de lugar. A veces las palabras se transforman en otras completamente distintas. Eso que le pasa tiene un nombre: dislexia. Y aunque en ocasiones le provoca miedo y vergüenza, su particular manera de interpretar las palabras también puede dar lugar a descubrimientos inesperados, como su amistad con Paco.
Con humor, ternura y unas ilustraciones llenas de color y expresividad, Lola y su copado amigo Paco nos acerca a la experiencia de una niña con dislexia y nos invita a reflexionar sobre la importancia de la paciencia, la empatía y el respeto por las distintas formas de aprender.
Una historia para compartir en familia, celebrar las diferencias y descubrir que, a veces, mirar el mundo de otra manera puede abrirnos las puertas a amistades maravillosas.



