Hace unos años lloré encerrado en una oficina. Llamé a mi esposa porque no podía respirar. Dos díasdespués tuve que hablar de salud mental frente a un montón de gente. Me sentí un completoestafador.
Aprendí a liderar a los golpes. Muchas veces fui yo el problema. Con el tiempo, entendí que lo quehacemos, decimos o callamos afecta a otros. El miedo, la soledad o el síndrome del impostor sonemociones que trascienden el ámbito laboral y repercuten en toda nuestra vida.
Este libro nace de las conversaciones que manejé mal, de las que postergué, de decisiones quetomaría distinto y de otras que todavía hoy no sé si estuvieron bien.
No tengo fórmulas. Tengo experiencias y muchas preguntas sobre el fracaso, la exigencia, laconfianza, la vulnerabilidad y esa parte incómoda de trabajar con otros que ningún manual terminade resolver. Pero también tengo una convicción: la herramienta más importante de un líder es elsentido común; esa mezcla de intuición, experiencia, criterio y empatía que ninguna inteligenciaartificial va a ejercer por nosotros.
Esta forma de liderazgo no es solo la más humana, sino la más eficaz. Es quizás la única capaz deconstruir vínculos sólidos, equipos comprometidos y resultados sostenidos, en un pequeñoemprendimiento local o en una multinacional.
Todos alguna vez fallamos al liderar.
Este libro trata de qué hacemos después.




