Un relato rimado que teje con delicadeza el ritual del sueño infantil con el ciclo cósmico del descanso nocturno. A través de metáforas sutiles y una cadencia suave, el libro construye un puente entre lo íntimo y lo universal, presentando el momento de dormir no como una obligación, sino como un acto natural y compartido.
La luna, personificada como una compañera de sueño, genera una sensación de compañía, protección y sincronía: los niños no duermen solos, sino en armonía con un ciclo natural que también descansa.



