Un día, la vida se detuvo. Y, sin embargo, siguió.
A los diecisiete años, un accidente de tránsito cambió para siempre la existencia de Alejandra Forlán. Perdió la movilidad de su cuerpo, perdió la construcción de su futuro que llevaba en la mente y corazón. Pero no perdió algo esencial: el deseo profundo de vivir. Este libro nace de ese punto exacto en el que todo parece haberse roto y, aun así, algo decide mantenerse en pie.
Buen día, vida no es una historia de superación contada desde la épica ni desde la condescendencia. Es un relato honesto, lúcido y profundamente humano sobre cómo reconstruirse cuando el cuerpo ya no responde, cuando la dependencia se vuelve cotidiana y cuando la fragilidad deja de ser una excepción para convertirse en norma. Con una voz íntima y sin impostaciones, Alejandra recorre más de treinta años de experiencias marcadas por internaciones, pérdidas, aprendizajes forzados y pequeños triunfos invisibles para el resto del mundo.
A lo largo de estas páginas, Alejandra reflexiona sobre el dolor, la identidad, la discapacidad, la libertad, la voluntad ajena, la familia y la amistad. Habla del cuerpo como envase, de la mente como refugio y del amor —en todas sus formas— como una red que sostiene cuando nada más alcanza. También interpela al lector: ¿qué damos por sentado?, ¿qué significa realmente ser independiente?, ¿cómo se aprende a mirar la vida cuando ya no se puede caminar por ella?
Lejos del dramatismo fácil y de las frases hechas, Buen día, vida propone otra forma de pensar la existencia: no como una sucesión de pérdidas, sino como un ejercicio permanente de adaptación, conciencia y elección. Un libro que no promete respuestas mágicas, pero sí una mirada transformadora.
Una historia real que conmueve y deja una marca. Porque hay muchas maneras de avanzar. Y algunas no necesitan piernas, sino coraje y amor.




